Cuando mi pensamiento va hacia ti, se perfuma; tu mirar es tan dulce, que se torna profundo. Bajo tus pies desnudos aún hay blancor de espuma, y en tus labios compendias la alegría del mundo. El amor pasajero tiene el encanto breve, y ofrece un igual término para el gozo y la pena. Hace una hora que un nombre grabé sobre la nieve; hace un minuto dije mi amor sobre la arena. Las hojas amarillas caen en la alameda, en donde vagan tantas parejas amorosas. Y en la copa de Otoño un vago vino queda en que han de deshojarse, Primavera, tus rosas.
Rubén Darío. En El canto errante. 1907
Esta es la versión del Nicaragüense Ofilio Picón, de su disco donde canta a Rubén Darío del 2006, del que ya hemos hablado
En el 2004 José María Vitier que había hecho un arreglo musical magnífico, lo canta en directo con Martirio. Años después lo incluyen en su disco “El aire que nos rodea” del 2015
La última versión es la de Pablo Milanés en su disco “Canción de Otoño” también del 2015, donde interpreta las versiones de José María Vitier. Una mezcla enriquecedora y un disco que emociona
Ya se acabó el otoño en el hemisferio Sur, concretamente el 20 de junio cerca de la media noche, pero siempre se añora lo que nos deja Esperemos un nuevo otoño y una nueva primavera con nueva vida
Fina García Marruz (Josefina García-Marruz Badía. Nació en La Habana (Cuba) el 28 de abril de 1923. Aún viva es un claro exponente de la poesía del pasado siglo donde trabajó, junto a su marido y compañero Cintio Vitier. Formaron parte de la revsita “Orígenes” de mediados de los 40 del pasado siglo. La poesía de Fina es delicada, menuda como ella, y con reconocimiento internacional en los últimos años (incluyendo el Reina Sofía de Poesía de 2011)
El poema musicado por su hijo Cinto Vitier e interpretado por Martirio, cierra el disco de 2011 “El aire que te rodea” (décimo tercer corte con música de José María Vitier) del que ya he puesto algún tema (“Dulces Favores de Caderón de la Barca”)
Cuatro años más tarde (2015) Pablo Milanés la incluye en su disco “Canción de Otoño” , con música nuevamente de su hijo José María Vitier, es el noveno corte
Entre medias hay otro disco de Liuba María Hevia de 2012 (“Se dice cubano” que lo incluye como undécimo y penúltimo corte, pero no lo encuentro disponible)
Tantos poemas que seleccionar uno o dos es imposible, al final escojo este soneto:
Y sin embargo sé que son tinieblas...
Y sin embargo sé que son tinieblas las luces del hogar a que me aferro, me agarro a una mampara, a un hondo hierro y sin embargo sé que son tinieblas.
Porque he visto una playa que no olvido, la mano de mi madre, el interior de un coche, comprendo los sentidos de la noche, porque he visto una playa que no olvido.
Cuando de pronto el mundo da ese acento distinto, cobra una intimidad exterior que sorprendo, se oculta sin callar, sin hablar se revela,
comprendo que es el corazón extinto de esos días manchados de temblor venidero la razón de mi paso por la tierra.
Y acabo con otro poema musicado por la cantautora cubana Sara González
A una heroína de la Patria
Pónganle a la suicida una hoja en la sien, una siempreviva en el hueco del cuello. Cúbranla con flores, como a Ofelia. Los que la amaron se han quedado huérfanos.
Cúbranla con la ternura de las lágrimas. Vuélvanse rocío que refresque su duelo. Y si la piedad de las flores no bastase díganle al oído que todo ha sido un sueño.
Ríndanle honores como a una valiente que perdió sólo su última batalla. No se quede en su hora inconsolable. Sus hechos, no vayan al olvido de la yerba.
Que sean recogidos, uno a uno, allí donde la luz no olvida a sus guerreros. Ríndanle honores como a una valiente que perdió sólo su última batalla
Lo peor del amor, cuando termina, son las habitaciones ventiladas, el solo de pijamas con sordina, la adrenalina en camas separadas.
Lo malo del después son los despojos que embalsaman los pájaros del sueño, los teléfonos que hablan con los ojos, el sístole sin diástole ni dueño.
Lo más ingrato es encalar la casa, remendar las virtudes veniales, condenar a galeras los archivos.
Lo atroz de la pasión es cuando pasa, cuando, al punto final de los finales, no le siguen dos puntos suspensivos
Joaquín Sabina. Ciento volando de catorce. 2001
En 2001 Joaquín Sabina publicó este libro de poemas, en un momento de crisis de su vida, había sufrido un ictus y un miedo escénico le impedía volver a los escenarios. La escritura debió resultar terapéutica pues luego ha seguido llevando las riendas de su vida como ha podido (al igual que hacemos todos)
En el año 2016, se publica un disco en el que Pedro Guerra puso música a catorce poemas de este libro, y lo grabó con una serie de amigos, Un disco muy recomendable, muy variado, pues escuchamos las historias del “Sabina” con otras voces diferentes a las que estamos acostumbrados (treinta en total), y desde mi punto de vista eso siempre rejuvenece la vida
Pedro Guerra, además de componer todas las músicas, toca todos los instrumentos del disco. Las mariposas también son suyas.
En esta canción, que es la sexta del disco cantan, junto a Pedro Guerra Julieta Venegas y Pablo Milanés
Ayer un amigo me comentaba que el relato de “Otoño” de Manuel Vicent, interpretado por Amancio Prada, le recordaba un poco a un “rap”
Por eso como versiones no hay, os dejo con el siguiente tema del disco (el séptimo corte), un curioso soneto compuesto sólo por nombres de lugares, titulado “Que no llevan a Roma”
Que no llevan a Roma
La Habana, Londres, Fez, Venecia, Lorca,
Nápoles, buenos Aires, Sinaloa,
Guanajuato, Madrid, Gijón, Menorca,
Ronda, Donosti, Marrakesh, Lisboa,
Cádiz, Granada, Córdoba, Sevilla,
Úbeda, Vigo, Tánger, Zaragoza,
Cartagena, Vetusta, Melipilla,
Montevideo, Cáceres, Mendoza,
Macondo, Esparta, Nínive, Comala,
Praga, Valparaíso, Guatemala,
Samarcanda, Bagdag, Lima, Sodoma,
Liverpool, Tenerife, Petersburgo,
Nueva Orleáns, Atenas, Edimburgo,
cien caminos que no llevan a Roma.
Joaquín Sabina. Ciento volando de catorce. 2001
Os dejo con la versión cantada por Pedro Guerra, Dani Martin, Dolo y Nach, este último recita luego un rap que es un contrapunto muy adecuado a la canción
Por si os habéis perdido con el Rap (yo reconozco que me pilla mayor; intenté completar la colección de “1001 discos que hay que escuchar antes de morir”, pero con los de rap de las últimas dos décadas reconozco que no he podido, falta de conocimiento de inglés por decir algo).
Pues como digo por si habéis perdido el texto rapeado, os dejo con él
…
Cien caminos que no llevan a Roma.
Da igual a donde llegues Lo que importa es el camino, dicen No es de dónde vienes Más bien a dónde te diriges, Y aunque tú nunca eliges las dificultades Berlín, Pekín, hay un sinfín de posibilidades.
Hoy mis mares brillan cristalinos, Mis cien caminos, Mis cien vidas escritas en un pergamino. Recorrí los barrios neoyorquinos y no hubo mañana Respiré una paz temprana allá en La Habana. Y cada loco con su tema, sus problemas, su existencia Mi mente cruzando puentes en Venecia Haciendo peripecias y el bien Cogiendo otro tren.
Roma es sólo una historia, pero hay 100 Y hay quien aun es rehén de sus cadenas, Yo fui un mecenas en Atenas, Con la arena de Cali enterré mis penas.
Allá entendí que, si hay un Dios, ese Dios es el Tiempo, Y que él y yo no somos dos, somos un mismo cuerpo, Mismo centro de gravedad, la misma espina, Lima o Bagdad, misma verdad, miles de esquinas. Esperanzas clandestinas y rarezas tan comunes de piezas que se unen cada lunes bajo nubes.
Y así, caminante, se hace camino al andar, Y aquí cualquier lugar es bueno para acampar París, Caracas, nunca importa tanto Lo que importa es tú seguir andando…
Al fin de la batalla, y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre y le dijo: «¡No mueras, te amo tanto!» Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Se le acercaron dos y repitiéronle: «¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!» Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil, clamando «¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!» Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Le rodearon millones de individuos, con un ruego común: «¡Quédate hermano!» Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Entonces todos los hombres de la tierra le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado; incorporóse lentamente, abrazó al primer hombre; echóse a andar...
César Vallejo. Masa (escrito el 10.11.1937) Libro España, aparta de mí este cáliz (1939)
César Vallejo (César Abraham Vallejo Mendoza), es el poeta peruano mas universal, muerto en 1938, pasó los últimos quince años de su vida en París donde aunque no publicó poemas los siguió escribiendo, siendo recogidos en dos poemarios aparecidos tras su muerte: “Poemas Humanos” (quizá su mejor obra) y “España, aparta de mí este cáliz”
Lo hemos oído en audio grabado por el actor argentino Leonardo Sbaraglia
La primera versión que conozco es la del Uruguayo Daniel Viglietti de 1968 “Canciones para mi América” un disco que estuvo por casa, aunque creo que llegó ya con la Democracia, o al menos al final de la misma 1973-1974. Un disco con grandes canciones del olvidadp Daniel Viglietti (A desalambrar, Duerme Negrito,…con poemas de compositores hispano) de la que Masa era el penúlitmo tema
Este poema fue versionado por primera vez por Aguaviva, en su disco Apocalipsis de 1971, era el penulitmo corte (decimoquinto), era una versión algo inquietante y sonaba asi
En 1974 aparece el disco Grupo Experimental Sonora del ICAIC/Cuba, que entre otros temas incluye como décimo corte esta versión de Pablo MilanésCA
Ese mismo año Los Calchaquis pubican en Francia su disco Le chant des poètes révoltés, que incluye dieciséis poemas, la masa (con el título “Clamor”) era el décimo tercero
En el 2012 el grupo de rockmetal peruano “Sendra” graba en su segundo single esta versión rockera
Y para los mas mayores os dejo con el disco de Viglietti “Canciones para mi América”
Como se recuerdan las canciones que se cantaron en el pasado.