Cuando mi pensamiento va hacia ti, se perfuma; tu mirar es tan dulce, que se torna profundo. Bajo tus pies desnudos aún hay blancor de espuma, y en tus labios compendias la alegría del mundo. El amor pasajero tiene el encanto breve, y ofrece un igual término para el gozo y la pena. Hace una hora que un nombre grabé sobre la nieve; hace un minuto dije mi amor sobre la arena. Las hojas amarillas caen en la alameda, en donde vagan tantas parejas amorosas. Y en la copa de Otoño un vago vino queda en que han de deshojarse, Primavera, tus rosas.
Rubén Darío. En El canto errante. 1907
Esta es la versión del Nicaragüense Ofilio Picón, de su disco donde canta a Rubén Darío del 2006, del que ya hemos hablado
En el 2004 José María Vitier que había hecho un arreglo musical magnífico, lo canta en directo con Martirio. Años después lo incluyen en su disco “El aire que nos rodea” del 2015
La última versión es la de Pablo Milanés en su disco “Canción de Otoño” también del 2015, donde interpreta las versiones de José María Vitier. Una mezcla enriquecedora y un disco que emociona
Ya se acabó el otoño en el hemisferio Sur, concretamente el 20 de junio cerca de la media noche, pero siempre se añora lo que nos deja Esperemos un nuevo otoño y una nueva primavera con nueva vida
Margarita está linda la mar, y el viento, lleva esencia sutil de azahar; yo siento en el alma una alondra cantar; tu acento: Margarita, te voy a contar un cuento:
Esto era un rey que tenía un palacio de diamantes, una tienda hecha de día y un rebaño de elefantes, un kiosko de malaquita, un gran manto de tisú, y una gentil princesita, tan bonita, Margarita, tan bonita, como tú.
Una tarde, la princesa vio una estrella aparecer; la princesa era traviesa y la quiso ir a coger.
La quería para hacerla decorar un prendedor, con un verso y una perla y una pluma y una flor.
Las princesas primorosas se parecen mucho a ti: cortan lirios, cortan rosas, cortan astros. Son así.
Pues se fue la niña bella, bajo el cielo y sobre el mar, a cortar la blanca estrella que la hacía suspirar.
Y siguió camino arriba, por la luna y más allá; más lo malo es que ella iba sin permiso de papá.
Cuando estuvo ya de vuelta de los parques del Señor, se miraba toda envuelta en un dulce resplandor.
Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho? te he buscado y no te hallé; y ¿qué tienes en el pecho que encendido se te ve?».
La princesa no mentía. Y así, dijo la verdad: «Fui a cortar la estrella mía a la azul inmensidad».
Y el rey clama: «¿No te he dicho que el azul no hay que cortar?. ¡Qué locura!, ¡Qué capricho!... El Señor se va a enojar».
Y ella dice: «No hubo intento; yo me fui no sé por qué. Por las olas por el viento fui a la estrella y la corté».
Y el papá dice enojado: «Un castigo has de tener: vuelve al cielo y lo robado vas ahora a devolver».
La princesa se entristece por su dulce flor de luz, cuando entonces aparece sonriendo el Buen Jesús.
Y así dice: «En mis campiñas esa rosa le ofrecí; son mis flores de las niñas que al soñar piensan en mí».
Viste el rey pompas brillantes, y luego hace desfilar cuatrocientos elefantes a la orilla de la mar.
La princesita está bella, pues ya tiene el prendedor en que lucen, con la estrella, verso, perla, pluma y flor.
* * *
Margarita, está linda la mar, y el viento lleva esencia sutil de azahar: tu aliento.
Ya que lejos de mí vas a estar, guarda, niña, un gentil pensamiento al que un día te quiso contar un cuento.
Rubén Darío A Margarita Debayle 1908, publicado en “El viaje a Nicaragua e Intermezzo Tropical” 1909
Margarita era la hija del médico y amigo de Rubén Darío Luis Henry “el Sabio” Debayle En una estancia, la niña le pidió que le contara un cuento y ese cuento-poema escrito en una noche, nos ha acompañado desde entonces
Recuerdo este poema largo que nos enseñaban en el colegio. Era incomprensible pero mágico a la vez, la belleza de las palabras se unían a la magia de las imágenes que nos llegaban escuchándolo
Margarita Debayle vivió contenta con ser la inspiradora del poema (no le pasó como a Julia Goytisolo, que le costó mucho aceptar que ese poema –“Palabras para Julia”- estaba dedicada a ella).
A pesar de la cantidad y calidad de músicos nicaragüenses, solo conozco una versión musicada de este poema. Se trata de la realizada por Ofilio Picón, con la que abre su tercer disco como solista dedicado a los poemas de Rubén Darío en el nonagésimo aniversario de su muerte “Darío en la memoria del Milenio” del año 2006
El otro tema musical que es el responsable de que hoy os haya hablado de este poema, es el realizado por Marta Gómez. Ayer os decía que cuanto más la escucho más me gusta esta mujer, tanto como canta, como escribe y como compone, con cuidado y dedicación plena. La canción “Esta linda la mar”, octavo tema de su disco “Entre cada palabra" del año 2005, se basa en el poema de Rubén Darío, pero lo reinterpreta de una forma que me enamora
En los últimos años se ha recuperado el poema con buenas ediciones editoriales, y otras formas de acercarse al mismo. Para despedirme, he elegido un corto de animación realizado hace diez años en Valencia y que fue nominado a los Goya del año 2010, realizado por Hampa Studio, y dirigido por Alex Cervantes y Diana Rodríguez, con banda sonora de Ivan Llopis interpretada por la cantante austriaca Lonely Drifter Karen. Este es el corto (14 minutos)
Y esta la canción final con la que me despido “Light me the way”
Hasta mañana, que se acaba el confinamiento en España y habrá que alabar a Baco