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miércoles, 15 de abril de 2020

Barco Quieto María Elena Walsh y mas versiones


No te vayas, te lo pido,
De esta casa nuestra donde hemos vivido.
Qué nostalgia te puedes llevar
Si de la ventana no vemos el mar.
Y afuera llora la ciudad
Tanta soledad.
Todo cansa, todo pasa,
Y uno se arrepiente de estar en su casa,
Y de pronto se asoma a un rincón
A mirar con lástima su corazón.
Y afuera llora la ciudad
Tanta soledad.
No te vayas,
Quédate.
Que ya estamos de vuelta de todo
Y esta casa es nuestro modo
De ser.
Tantas charlas, tanta vida,
Tanto anochecer con olor a comida
Son una eternidad familiar
Que en un solo día no puede cambiar.
Y afuera llora la ciudad
Tanta soledad.
Estos muros, estas puertas,
No son de mentiras, son el alma nuestra,
Barco quieto, morada interior
Que viviendo hicimos, igual que el amor.
Y afuera llora la ciudad
Tanta soledad.
Maria Elena Walsh 1958, publicada 1969

Ayer mientras escribía el texto del Blog, tras buscar el link de la versión de difícil de Rosa León deje sonando el reproductor y comenzó a sonar esta versión de María Elena Walsh interpretada por Rosa León, como es una canción que me encanta y el poema que tenía previsto es mas bien tetrico, he preferido cambiar de idea y hablaros de este poema/canción, pero primero habrá que escucharlo, en voz del apropia María Elena Walsh
 

Este tema aparece en el disco de 1969 Juguemos en el mundo II (cuarto tema de la cara A), tras el espectáculo de canciones para Adultos que realiza Elena Walsh en 1968, pero el tema era anterior (En los diarios de Bioy Casares se puede leer sobre la tarde de 1958 en que Borges y Bioy recibieron a María Elena y Leda Valladares y ellas cantaron esa canción)
Hay bastantes versiones del tema y es difícil elegir entre tanta calidad, comienzo ya que ha sido la causante con la de Rosa León de su disco de 1984 “Contamos contigo” era el noveno tema, El audio (incluso el oficial de la Cuenta de Rosa León) incluye una conversación previa con Mari Carmen y Doña Rogelia (que le vamos a hacer, si lo queréis obviar ir al minuto veinte segundos)


La tercera versión apareción un año antes, y la realizó Mercedes Sosa en 1983, en su disco “Como un pájaro libre” (quinto corte)


La cuarta versión que a mi es la que mas me gusta es la de Ana Belén que se grabó para un disco colectivo titulado “Cantamos a María Elena Walsh” del año 1997 (sexta canción)


Un año antes en 1996 se publicó otra versión, que es tan buena o mejor que la de Ana Belén, y fue la primera versión que escuche de este tema , la realizaron los Sabandeños en su disco "Mar" con dieciocho temas marinos esta canción era la penúltima de ese recomendable disco


Acabo de vuelta a argentina con una versión a ritmo de jazz, la realizada por Yamile Burich y su quinteto de señoritas que lo grabó en su disco “Random” de 2016 (séptimo tema)


Buen día y a esperar que las cosas mejoren

sábado, 4 de abril de 2020

Me peina el viento los cabellos. Pablo Neruda



Me peina el viento los cabellos

Me peina el viento los cabellos
como una mano maternal,
abro la puerta del recuerdo
y el pensamiento se me va.

Son otras voces las que llevo,
es de otros labios mi cantar,
¡hasta mi gruta de recuerdos
tiene una extraña claridad!

Frutos de tierras extranjeras,
olas azules de otro mar,
amores de otros hombres, penas
que no me atrevo a recordar.

¡Y el viento que me peina
como una mano maternal!
Mi verdad se pierde en la noche
¡no tengo noche ni verdad!

Tendido en medio del camino
deben pisarme para andar.
Pasan por mi sus corazones
ebrios de vino y de soñar.

Yo soy un puente inmóvil entre
tu corazón y la eternidad.
¡Si me muriera de repente
no dejaría de cantar!

Pablo Neruda. Crepusculario 1923

Finalizaba la música de ayer con una versión de Los Sabandeños con la música de fondo de Horacio Guarany. He recordado esta grabación conjunta de ambos (Disco Los 3 Reyes Magos del año 2000), de este poema juvenil de Pablo Neruda (Crepusculario fue su primer libro publicado) musicado por Horacio Guarany


Horacio Guarany publica este poema en su sexto LP: “El Potro” de 1970, con el que cerraba el disco, Hay un single publicado ese año, que contiene en la cara A “Si se calla el cantor” (segundo corte de la cara b del LP) y por otro esta canción
Hay varias versiones de este poema, la primera que propongo es la de un grupo melódico de los sesenta-setenta: “los Cuatro de Chile”, que abrían su disco con el mismo nombre en 1973


Las siguientes versiones que os propongo tienen arreglos musicales diferentes, por orden cronológico, la primera es la del poeta y cantautor granadino, Esteban Valdivieso, fallecido en 2008 con 57 años, Es un tema de su disco “Estabas tu en el humo” del año 2000, con catorce poemas musicados, once suyos y tres de diferentes poetas.



La última versión es la realizada por Miguel Poveda para el disco “Neruda en el corazón” del año 2004, musicalizada esta vez por Enric Palomar



Buen finde. 21 días ya

viernes, 3 de abril de 2020

¿Por qué cantamos? . Mario Benedetti



¿Por qué cantamos?
Si cada hora vino con su muerte,
si el tiempo era una cueva de ladrones
los aires ya no eran Buenos Aires,
la vida nada más que un blanco móvil.

Usted preguntará por qué cantamos.

Si los nuestros quedaron sin abrazos,
la patria casi muerta de tristeza
y el corazón del hombre se hizo añicos
antes de que explotara la vergüenza.

Usted preguntará por qué cantamos.

Cantamos porque el río esta sonando
y cuando suena el río suena el río.
Cantamos porque el cruel no tiene nombre
y en cambio tiene nombre su destino.
Cantamos porque el niño y porque todo
y porque algún futuro y porque el pueblo.
Cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros muertos quieren que cantemos.

Si fuimos lejos como un horizonte,
si aquí quedaron árboles y cielo,
si cada noche siempre era una ausencia
y cada despertar un desencuentro.

Usted preguntará por qué cantamos.

Cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la vida
y porque no podemos ni queremos
dejar que la cancion se haga ceniza.
Cantamos porque el grito no es bastante
y no es bastante el llanto ni la bronca.
Cantamos porque creemos en la gente
y porque venceremos la derrota.

Cantamos porque el sol nos reconoce
y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo en aquel fruto
cada pregunta tiene su respuesta.

Mario Benedetti .Cotidianas – 1979


En Septiembre de este año Benedetti cumpliría cien años, siempre es un motivo mas para recordarle
La primera versión musicada que conozco de este poema es la del compatriota de Benedetti, el uruguayo Hector Numa Moraes, en su disco “Furia” de 1979, era el tema con el que cerraba el disco (décimo corte) La primera versión que he odio habitualmente es la de Nacha Guevara que la incluyó en 1984 en su disco “Los patitos feos” era el primer corte de la cara B (sexto actual)



La siguiente versión que os propongo  es la que se desarrolla en un espectáculo del mismo nombre que se desarrolló en agosto de 1984 en Santiago de Chile interpretada por Nito Mestre, Celeste Carballo, Juan Carlos Baglietto y Oveja Negra



La tercera versión es la del grupo reggae puertoriqueño “Cultura Profética”, aparece en su disco “Canción de Alerta” de 2008 (quinto corte)


Este poema de Benedetti, poco conocido en España, solo conozco esta versión de un fragmento (casi completo) del poema donde se trastoca ligeramente el orden y desaparece la primera estrofa, con que Los Sabandeños cierran su disco de aniversario de sus cuarenta años: “Diamante” del 2006, con el que cierran el disco. Es una versión recitada mientras que de fondo suena la música de “Si se calla el cantor” de Horacio Guarany. Una versión preciosa para mi gusto


Benedetti además de poeta era un gran contador de historias; en estos días que no sabemos bien quienes somos realmente, me he acordado de este relato con el que dejo de incordiar: “El Otro Yo”


Y este es el relato:

“Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos a la nariz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando Corriente en todo menos en una cosa: tenía Otro Yo.
El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente, se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse incómodo frente a sus amigos. Por otra parte, el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.
Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo que hacer, pero después se rehízo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañana siguiente se había suicidado.
Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero enseguida pensó que ahora sí podría ser enteramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.
Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió la calle con el propósito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le llenó de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas. Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: “Pobre Armando. Y pensar que parecía tan fuerte y saludable”.
El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.”
EL OTRO YO, un cuento de Mario Benedetti (Uruguay, 1920-2009) del blog: Narrativa Breve.